Sandía - Origen y variedades
Rica en agua y baja en calorías, la sandía se posiciona cada año en las primeras filas de nuestra nevera cuando empieza a apretar el calor. Conoce sus virtudes, cómo acertar en su compra y utilizarla en la cocina.
Mark Twain dijo una vez que “la sandía es el principal de los lujos de este mundo”. Y no le faltaba razón. Refrescante y con toques a hierba, este fruto primo lejano del pepino y el melón tiene su origen en el norte de África. Su consumo se remonta a los egipcios, quienes ya la conocían, extendiéndose su uso al resto de países de la cuenca mediterránea. Se trata de una de las frutas más extendidas en el mundo, doblando su producción al de los melones, y cómo no, sobre todo gracias a su alto y refrescante contenido en agua, una de las más consumidas y disfrutadas en verano.
Quienes no hayan tenido el privilegio de pasearse por un campo de sandías, deben saber que éstas provienen de una planta rastrera que no levanta más de dos palmos del suelo. El fruto de la planta, de gran tamaño, alberga las semillas rodeadas de un tejido placentario de color rojo comestible, de sabor dulce y consistencia crujiente pero tierna.












