Las verduras que crecen en invierno son un entrante ideal porque aportan vitaminas contra el frío y facilitan la digestión de platos más consistentes.
Espinacas
Espinacas
Sus hojas tiernas le dan un toque sabroso a las ensaladas. El color verde intenso de la espinaca refleja el excelente contenido en ácido fólico (una ración de 100 gramos aporta la mitad de las necesidades diarias) y en hierro, (4,1 mg por 100 gramos), de fácil asimilación por la presencia de vitamina C.
A este antioxidante se suman vitaminas A, E y K, potasio, calcio, magnesio, fósforo y oligoelementos, como el flúor y el cinc. Su acción remineralizante se intensifica cuando se toman crudas.
A este antioxidante se suman vitaminas A, E y K, potasio, calcio, magnesio, fósforo y oligoelementos, como el flúor y el cinc. Su acción remineralizante se intensifica cuando se toman crudas.












