Con la crisis del coronavirus Covid-19 se habla mucho sobre que si es o no parecido a una gripe. Lo cierto es que el virus en sí no es el de la gripe, que es el de la influenza,
sino otro tipo que comparte algunos elementos comunes. Lo que sí son
parecidos son sus síntomas. Esta comparación se hace para tranquilizar
al personal y es comprensible. Lo que me preocupa es que el discurso se
simplifique tanto que pensemos que bueno, que como ocurre con la gripe
ya sacarán una vacuna que «nos salve». Cometeríamos un error pues la vacuna de la gripe no es precisamente un ejemplo a seguir. Otras son útiles pero esta no.
El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento del Reino Unido ha financiado un estudio para conocer el alcance real de la vacuna de la gripe. Se hizo con datos de millones de personas de 55 a 75 años de edad entre los años 2.000 y 2014, es decir un trabajo muy amplio y exhaustivo. ¿Su conclusión? La vacuna de la gripe NO tiene impacto en las hospitalizaciones y muertes por la enfermedad en ese rango de edad. Ya lo sabíamos pero ahí va un megaestudio más.
El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento del Reino Unido ha financiado un estudio para conocer el alcance real de la vacuna de la gripe. Se hizo con datos de millones de personas de 55 a 75 años de edad entre los años 2.000 y 2014, es decir un trabajo muy amplio y exhaustivo. ¿Su conclusión? La vacuna de la gripe NO tiene impacto en las hospitalizaciones y muertes por la enfermedad en ese rango de edad. Ya lo sabíamos pero ahí va un megaestudio más.












