El marketing en torno al fármaco omeprazol nos lo vende como un
«protector del estómago». Existe la costumbre de usar este antiácido
cuando vamos a tener una comida copiosa pero este medicamento no forma una película protectora en el estómago ni nada parecido. Es más, lo que nos convoca hoy es que no sólo no protege sino que se ha descubierto que daña más la microbiota que los antibióticos, que tradicionalmente se han considerado peligrosos para nuestra flora intestinal.
La microbiota son los billones (con b) de microbios que tenemos en el organismo, especialmente en el intestino. La microbiota ha de guardar un equilibrio entre las variadas especies pues de ello depende nuestra salud no sólo física sino también mental. Se le considera un «segundo cerebro». Como explico, esta flora intestinal está compuesta por bacterias y virus (y hongos, amebas y otros patógenos). De manera paradójica, algunas de las enfermedades que hoy nos asolan puede que tengan su origen en un mal estado de la microbiota, que comienza a considerarse un «superórgano».
La microbiota son los billones (con b) de microbios que tenemos en el organismo, especialmente en el intestino. La microbiota ha de guardar un equilibrio entre las variadas especies pues de ello depende nuestra salud no sólo física sino también mental. Se le considera un «segundo cerebro». Como explico, esta flora intestinal está compuesta por bacterias y virus (y hongos, amebas y otros patógenos). De manera paradójica, algunas de las enfermedades que hoy nos asolan puede que tengan su origen en un mal estado de la microbiota, que comienza a considerarse un «superórgano».












