El 'supremacismo
hindú' confluye con sus equivalentes en EEUU e Israel. Después del
apoteósico etnonacionalismo hindú y de la abolición de 70 años de
autonomía del estado principesco de Jammu-Cachemira, de mayoría
islámica, ahora se consolida su supremacismo con la nueva 'Enmienda a la
Ciudadanía' que discrimina a sus 200 millones de musulmanes.
El supremacismo hindú no es menor y se parece cada vez más a sus similares de EEUU, con el trumpismo, y al Israel de su primer Netanyahu, caído en desgracia, pero que mantiene en su Constitución que solo un judío puede acceder a la Presidencia, amén del apartheid contra los palestinos.
El etnonacionalismo hindú, que enmarcó el segundo asesinato de Mahatma Gandhi, con su mayoría del 80%, no es menor debido a su enorme relevancia geopolítica —que muchos hacedores de la política en Washington buscan impulsar para contrarrestar el imparable ascenso de China, mediante el artefacto geoeconómico Indo-Pacífico en conjunción con Japón, Australia, Nueva Zelanda y EEUU—.












