Los alimentos, el
agua y la energía son factores esenciales para la vida, por tanto,
quien los controle tendrá poder en el mundo. Así lo entienden las
corporaciones transnacionales, que no cesan en desplegar sus garras y
para ello usan todos los medios a su alcance.
La tecnología transgénica es un instrumento eficaz de las transnacionales para mantener bajo dominio importantes sectores de la economía. Estas corporaciones están protegidas por el sistema internacional de patentes y no son responsables por la contaminación ni los daños que ocasionan.












