La operación de las plantas
termoeléctricas de CFE pone en riesgo la salud de millones de mexicanos,
ya que funcionan a base de combustóleo, un subproducto de refinación
altamente contaminante.
El daño será irreversible. Más allá de los costos que se transferirán a los consumidores industriales y comerciales en el recibo de su luz, la nueva política de electricidad del Gobierno federal ocasionará un grave impacto para el medio ambiente y, sobre todo, deteriorará la salud de millones de mexicanos.












